Experiencia del curso 2013-14

José Luis Castillo Chaves

Mi planteamiento de partida fue sencillo. Si no me quedo de brazos cruzados explicando y dejando que suceda el aprendizaje como buenamente pueda cada cual, si no soy neutral en eso y quiero acompañar al alumnado en su camino de convertir información en conocimiento, ¿por qué tengo que ser neutral en la evaluación? ¿Por qué no hacer todos los esfuerzos posibles para que obtenga la mejor nota? La consecuencia es inmediata. Pensar así te lleva a querer que todo el alumnado tenga un 10. Todo. El 100%. Sin excepción. ¿Pero cómo hacerlo? ¿Y qué ocurre cuando la nota no es una herramienta para ejercer presión? He aprendido mucho...

Te lo cuento en un post de G+.